La Tradición.

Index

El Regimiento de Guerra Electrónica Estratégica Nº 32  es heredero y depositario del historial  del Regimiento de Ingenieros nº 2 y por tanto del de los antiguos Regimientos de Ingenieros ubicados desde 1875 en la Plaza de Sevilla.

Formando parte de esta herencia, figura la tradición de rendir honores de Soberanía al Santo Patrono del Arma de Ingenieros, San Fernando, cuyo cuerpo incorrupto se venera en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

Al fallecer el rey, su cuerpo es enterrado en la iglesia de

Santa María.

 

Cuando se construye la nueva Capilla Real  (1579) son trasladados a ella los cuerpos de Fernando III,.

 

El 4 de febrero de 1671 se produce la canonización de  Fernando III, por el papa Clemente X.

 

El 14 de mayo de 1729 se realizó el traslado del cuerpo a una nueva urna de plata, realizándose por el exterior del templo una solemne procesión, en la que los propios Reyes e Infantes portaron los cordones de oro que pendían del sarcófago.

 

Se cuenta que el propio Rey Felipe V contribuyó con una importante suma para la adquisición de la urna.

Un año más tarde, y por Cédula Real se dispone que los días del año en que el Santo debería exponerse a la pública veneración sean los siguientes:

  • 14 de Mayo, aniversario de la traslación a la nueva urna.

  • 30 de Mayo, en que se celebra su glorioso tránsito.

  • 22 de Agosto, último día de la octava de la Asunción de la Virgen.

  •  23 de Noviembre, festividad de San Clemente en que se ganó la ciudad.

Durante el tiempo que Fernando III permanece en Sevilla el rey mantuvo especiales atenciones con la Cofradía del Apóstol San Mateo, formada por miembros pertenecientes al Gremio de los sastres, la cual sostenía a sus expensas un hospital benéfico.

El Rey se recibe en ella como hermano, participa en alguna procesión y le hace entrega, como testimonio de distinción, de uno de los estandartes que concurrieron a la conquista de Sevilla.

A la muerte del Rey, la cofradía se siente obligada a corresponder de algún modo a los Reales favores recibidos y en sus Ordenanzas de 1525 incluyen el acuerdo de que siempre que tenga lugar algún acto en honor a su memoria, habrán de acudir a él vestidos de alabarderos y armados con alabardas para rendirle los honores de Soberanía. De esta forma los miembros de la cofradía participan en las diferentes ceremonias que a través de los años se organizan.

     

Dispuesto por Felipe V que el sarcófago se abra periódicamente en las fechas señaladas, la Cofradía descuida este privilegio, hasta que en el año 1786 presentan ante el Cabildo de la Capilla Real un memorial en el que exponen su pretensión de dar otra vez la guardia. El Cabildo decide autorizarles pero le impone una serie de condiciones que de no cumplirse significaría la no-concesión por más tiempo de esta permisión.

     

Esta situación dio lugar a una serie de pleitos e incidentes que culminarían con una grave acción el día 14 de mayo de 1788 al enfrentarse el Capellán Mayor con un grupo de sastres que pretendían hacer la guardia y que al no ser autorizados desenvainan sus espadas armándose con ellas terciadas al pecho al lado de los Capitulares en oración.

Tal escándalo debió llegar a la Corte y el 30 de abril de 1789 la Real Cámara de Castilla expide una Real Cédula por la que determina y manda que la Hermandad de San Mateo excuse por ahora dar la guardia, quedando ésta al cuidado de los Capellanes impartiendo el auxilio militar si fuese necesario. De esta forma se introducen las tropas de la guarnición en este servicio, siendo realizado en principio por ocho soldados y un sargento que cumplen una mera misión de custodia del orden.

El Cabildo se dirige al rey en solicitud de que "para condecorar un sepulcro de tanta veneración, se le señale una lucida guardia mandada por un Oficial subalterno y que la provea el cuerpo de Tropas más privilegiado que se halle en la ciudad". Esta petición fue favorablemente informada por el Comandante General de Andalucía y el 25 de septiembre de 1805 el rey Carlos IV concede la gracia solicitada.

 

En la reunión Capitular del día 8 de noviembre, el Capellán mayor informa al Cabildo "de la gracia concedida por S.M. a instancia de esta Real Capilla que en los días que se descubra el cuerpo del Santo Rey se le dé una guardia mandada por un Oficial de la Tropa más privilegiada que se halle en esta Ciudad, cuya Real resolución se declaró por el Excelentísimo señor Capitán General de esta Provincia, debe entenderse que dicha guardia ha de ser mandada por un Capitán con Bandera".

Desde entonces en las cuatro fechas señaladas, las tropas de la guarnición de Sevilla cumplen con solemnidad y reverencia este alto honor de acceder al interior de un templo católico con las armas sobre el hombro y a tambor batiente, para rendir los honores de la soberanía al Santo Patrono de los Ingenieros.

 

[Gracias a Eusebio León, gastador de la Escuadra del RING2]