Realizó sus estudios en la Academia de Ingenieros de
Guadalajara, de donde salía en 1867. Tomo parte, con el Regimiento de
Ingenieros Nº1 en diversas acciones durante la 3ª Guerra Carlista, siendo
ascendido por méritos de guerra a Capitán. Destinado en Barcelona, aún en
plena contienda civil protagonizó uno de los sucesos de mayor
trascendencia en cuanto al mantenimiento del "espíritu" del Arma.
En
1872, en la Ciudad Condal, la indisciplina se extendió en toda la
guarnición, llegándose al extremo de "expulsar" a sus mandos y elegir
otros. Esto no ocurría en las dos compañías de Ingenieros, en las que sus
mandos (uno de ellos Vallespín) supieron inculcar en sus hombres tal
sentido de la disciplina, que estos llegaron incluso a extremar los signos
exteriores de acatamiento, dando ejemplo imperecedero. Posteriormente
construyó puentes sobre el río Tordera, fortificó Igualada, Berga y San
Hilario, obteniendo el grado de Teniente Coronel.