Ingresó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, en
1883. Destinado en Cuba, intervino activamente en la última de las guerras
de independencia cubana, al mando de una Compañía de Zapadores
Ferroviarios, destacando sus trabajos en la "Trocha" fortificada de Júcaro
a Morón y San Fernando. Repatriado, fue destinado a los trabajos de
fortificación de los Pirineos, en la zona de Seo de Urgel.
Colaborador activo del Memorial de Ingenieros y profesor
de la Academia de Ingenieros, llegó a General de Brigada, y donó su
biblioteca particular (base de la actual del Centro) a la citada
Academia.